La finalización
del proceso se detecta por
una disminución de la temperatura así como por la salida de humo de color azulado y de forma menos abundante.
Enfriamiento: Una vez que se ha completado el proceso de carbonización, se cierran todas las entradas de aire y se
mantiene así durante al menos 2 días. Se puede añadir algo de agua por
los orificios superiores de las chapas para acelerar el enfriamiento, y 6 ó 7 días después ya se puede abrir el horno verificando antes que no existan indicios de combustión
en el interior del horno.
Apertura y descarga: Por lo general, hay dos maneras de descargar el horno:
1. Se extrae el carbón hacia el exterior con una pala cargadora para allí envasarlo o apilarlo.
2. Se envasa dentro del horno ayudándose de horcas carboneras e introduciendo el carbón dentro de los sacos.
Cribado y aprovechamiento: Los productos obtenidos en el proceso se clasifican en cuatro categorías:
Tizos: trozos de carbón que no se han carbonizado completamente. Estos tizos suelen utilizarse para la operación de encendido de la siguiente hornada.
Carbón:
es el producto que se busca obtener.
Carbonilla: son los trozos de carbón de tamaño más pequeño que no pasan por la criba de 20 mm. Su finalidad es la venta para su empleo en braseros caseros o elaboración de briquetas.
Carbonilla fina o finos: es la parte del producto que pasa por la criba. Se vende para su empleo en la fabricación de briquetas.
Envasado, apilado y venta: El
Envasado se realiza de forma distinta dependiendo del lugar de distribución:
Envasado en sacos de 20 Kg cuyo destino es la venta a restaurantes, asaderos y particulares para hacer barbacoas.
Envasado en bolsas de 3 Kg cuyo destino es la venta en supermercados, gasolineras y otros puntos de venta.
A granel.
Otros, en función del cliente.
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